Al contrario de lo que muchas personas creen, salir a la hora que te corresponde del trabajo no es un acto de pereza o desmotivación, más bien se trata de disciplina consciente. ¿A qué me refiero? Las personas que al terminar su jornada laboral, se despejan y olvidan sus responsabilidades, son más productivas al día siguiente. Es lógico, al obtener un buen descanso estarás listo para volver a la oficina renovado y con la claridad de pensamiento necesaria para vencer los obstáculos que se te presenten.

No importa qué tipo de trabajo tengas, en algún momento te llegará la gran epifanía: siempre hay pendientes al final del día. De hecho, eso es bueno, significa que tienes una compañía sana y funcional que se encuentra en constante movimiento. Por esa misma razón, te prometo que si te olvidas del trabajo durante una noche o un fin de semana, tu empresa no se desplomará, ni causarás un colapso repentino del universo.

Dejar el trabajo donde corresponde puede mejorar tu estado físico y mental: Si estás bajo estrés constante, tu cuerpo va a reaccionar de alguna manera, y podría dar lugar a problemas físicos reales. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo en estos tiempos donde las horas extras en el trabajo, ya no significan inevitablemente estar físicamente en la oficina, pues muchas personas están todo el tiempo contestando correos y resolviendo problemas desde dispositivos móviles, y precisamente eso es lo que impide el desapego laboral.

Si tu bienestar físico no es suficiente motivación para hacer el esfuerzo de separar tajantemente estos dos aspectos de tu vida, al menos imagina cómo se sienten tus seres queridos –familia o amigos- cuando estás con ellos, pero tu mente está en otra parte: es poco menos que un insulto. En cambio, si logras liberarte del estrés y deshacerte de las preocupaciones ociosas, tu familia siempre estará encantada con tu presencia.

A continuación te damos algunas recomendaciones para lograr separar tu trabajo de tu vida personal:

  • Calendariza tu vida personal. Aparta tiempo personal cada noche para realizar actividades que te permitan recargarte y agreguen valor a tu vida.
  • Comienza y termina a la hora programada. Establece límites en tus horarios. No importa si trabajas como freelance o en una oficina, si dijiste que terminarías a las 5 p.m. cúmplelo.
  • Persigue múltiples pasiones. Asegúrate de frecuentar amigos y tener actividades que te apasionen tanto como el éxito profesional.
  • Comunica expectativas y límites. Comunícale a tus compañeros que para ti, el trabajo pertenece a la oficina, y como tal, tu tiempo personal es intocable.
  • Separa tus cuentas de correo electrónico. Parece obvio, pero no está de más recordarte que tu correo personal, el profesional y el del trabajo NO DEBEN MEZCLARSE.
  • Desconéctate de la tecnología. Aléjate de las redes sociales, si puedes apaga tu celular mucho mejor, pero si te es imposible por la naturaleza de tu trabajo, al menos desactiva las notificaciones de las aplicaciones.
  • Medita. Tener la habilidad de desconectarte mentalmente de todo, te permitirá relajarte, ser más creativo y desarrollar nuevas ideas.

Para la mayoría de nosotros, disfrutar de una vida privada de calidad (¡y divertirse!) es la razón por la cual trabajamos en primer lugar. Si fallamos en equilibrar las diferentes áreas de nuestra vida y exageramos el tiempo que le asignamos al trabajo, no sólo estamos dañando nuestra salud, también nuestras relaciones interpersonales y familiares.

¿Qué te parecieron estos consejos? Cuéntanos si tienes más tips de cómo separar el trabajo de la vida personal, nos encantará saber tu opinión.

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