Durante un estudio cuyos resultados salieron a la luz en 2012, se analizó la relación estrés/mortalidad en una muestra de 30.000 adultos durante un periodo de 8 años. Lo que se descubrió fue alarmante: para quienes creían que el estrés era malo para su salud y experimentaban un nivel elevado del mismo, la probabilidad de muerte prematura se incrementó en un 43%. Esto es un resultado desalentador, pues confirma que hemos estado tan preocupados en presentar el estrés como un “enemigo” al que hay que temer, que el modo erróneo en que habitualmente formamos e informamos sobre el estrés (en el trabajo y en cualquier aspecto de nuestras vidas), nos ha hecho más daño que bien.

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Cuando nos encontramos estresados, el corazón late más rápido, los músculos se tensan, y la sangre fluye velozmente para proporcionar más oxígeno a todo el cuerpo. Si consideras al estrés como algo malo, tu corazón reaccionará de la manera equivocada, cerrando las válvulas del corazón y aumentando la presión. No obstante, en cantidades moderadas (como todo), puede ser benéfico para ti porque funciona como motivante: incrementa la concentración, la creatividad y estimula la retención de la memoria.

Además, el estrés te hace un ser social. Cuando estamos estresados nuestros cuerpos producen oxitocina, misma sustancia que se libera cuando abrazamos a un ser querido. Esta hormona ayuda a nuestro sistema vascular, regenerando las células del corazón y fortaleciéndolo. Te hace servicial y social, hasta el punto de que te pueden nacer ganas de hablar y auxiliar a otros.

En 1908, los psicólogos Robert M. Yerkes y John Dillingham Dodson desarrollaron un postulado, que relaciona el rendimiento con la ansiedad y su efecto en las tareas realizadas. Representación gráfica de la ley Yerkes-Dodson:

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Ciertamente, una moderada cantidad de ansiedad siempre es deseable y necesaria para la realización óptima de una tarea, para resolver un problema o para conseguir una acción eficaz. Una ansiedad excesiva afectará negativamente al rendimiento.

Apliquémoslo directamente al mundo laboral: cuando tienes pocos o casi nulos pendientes y nadie te pide informes de tu actividad, sucede que tu productividad disminuye y puede que llegues al aburrimiento.

Por otro lado, cuando estás inmensamente presionado, con trabajo y pendientes, sin tiempo suficiente para realizarlo todo, la tranquilidad se desvanece. La clave es encontrar el balance, ese “nivel óptimo” que observamos en la imagen de arriba.

Una ingeniosa manera de aprovechar las ventajas del estrés es simular verdadero estrés en breves dosis: leer un thriller, ver una película de acción o terror, jugar videojuegos o cualquier cosa que genere estrés para obtener concentración.

Tu mente es la principal herramienta que tienes para tomar ventajas del estrés, pero primero, tienes que cambiar tus preconcepciones sobre el tema. Un poco de estrés es bueno en tu vida, pero el beneficio depende de cuánto tiempo estás bajo su estímulo y cómo lo manejes. Recuerda que cada cuerpo reacciona de manera diferente.

¿Cuál es tu mejor manera de balancear el estrés en tu vida? Escribe y deja tus comentarios.

Fuentes:

How do you tell the difference between good stress and bad?

5 Weird Ways Stress Can Actually Be Good for You

10 Reasons Why Oxytocin Is The Most Amazing Molecule In The World

Keller, A., Litzelman, K. et al., Does the perception that stress affects health matter? The association with health and mortality, Health Psychology, 2012, Vol 31(5), 677-684.

 

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